Hace poco hablé con un grupo de mujeres acerca de esta frase que tristemente, es popular en el entorno cristiano cuando se hablá de perdonar o sanidad interior.
Esta frase produce en mí desconcierto y rabia. ¿Quiénes nos creemos nosotros, meras criaturas, para perdonar al Creador perfecto, santo y soberano?
En la conversación me preguntaron, ¿por qué figuras con autoridad y reconocimiento usan esta frase?
Inicialmente, pensé en la buena intención de estas personas de buscar acercar a otros a Dios, pero discutiendo este tema con mi esposo, él aclaró una parte que no había visto, es una inversión en las responsabilidades del hombre con respecto a Dios.
Déjame explicar esto. Cuando una persona enfrenta una situación traumática, dolorosa, de abuso, etc. debido a las decisiones pecaminosas de otra persona, se puede llegar a ver como un olvido u omisión de parte de Dios en sus vidas. Pero se llega a esta conclusión porque no se tiene claro que el mundo y la vida no giran en torno al individuo.
Tener claro que la vida es un don maravilloso, un regalo sin igual que en última instancia no nos pertenece a nosotros, sino a quien nos lo dio, nos recuerda que esta historia es de Dios, de un Dios soberano que nunca deja de estar en control, pero que no coarta la libertad de elegir que le ha dado a todo ser humano y de la cual pedirá cuentas.
Concluyendo con este tema, las consecuencias en la vida de un individuo debido a las decisiones pecaminosas que toma una persona no son culpa de Dios, por lo tanto no tengo nada que perdonarle a Él, más bien el perdón es para quien hizo el acto.
La esperanza sobre la cual descansamos como creyentes es que Dios usa todas las cosas para el bien de quienes lo aman (Ro. 8:28). Esto no quiere decir que todo lo que sucede es bueno, porque hay situaciones atroces que suceden y llevan a anhelar la justicia de Dios, lo cual está bien. Lo que quiero aclarar es que a pesar de la atrocidad y el quebrantamiento de una situación (o varias), el Señor restaura, revela Su amor inagotable, Su misericordia, Su poder, Su santidad. Primero, para que se le conozca mejor, sin velos ni pretensiones y segundo, para que el creyente sea un instrumento de consolación, y apoyo para caminar junto a otros que están o han pasado por ese valle de sombras.




1 comentario en “Perdonar a Dios”
Lo mas fácil es siempre buscar un culpable a nuestras desgracias o situaciones difíciles, entonces a quien voy a culpar? obvio que a Dios si El todo lo sabe, todo lo puede entonces porque me deja pasar por semejante situación.
Ahora , lo difícil es hacer una reflexión y pensar acaso quien soy yo para que no me pase nada. Además El nunca nos prometió que todo seria fácil, al contrario que tendríamos aflixiones, pero que nunca nos dejaría solos y sobre eso sí que puedo dar testimonio.